Mi historia de inmigración comienza en 2004, cuando mi padre nos hizo la reagrupación familiar y, después de varios años separados, pudimos pasar nuestra primera Navidad los cuatro juntos en Barcelona (mi hermano, mis padres y yo). Recuerdo ese momento como algo muy especial, porque significó el inicio de una nueva etapa para nuestra familia. Para mí, todo era nuevo: el país, el colegio, las personas e incluso el idioma. Al principio sentía curiosidad, pero también un poco de miedo por no saber cómo sería adaptarme.
Crecí en Barcelona rodeada de amigos increíbles que conocí en el instituto. Poco a poco fui sintiéndome más cómoda y adaptándome a la vida en Cataluña. Desde el inicio, me sentí muy acogida por mis compañeros y profesores. Esto hizo que el proceso fuera mucho más fácil para mí. Aun así, en casa seguíamos manteniendo nuestras tradiciones del Perú, lo cual era muy importante para mis padres.
En casa, la comida era una de las formas más bonitas de mantener nuestras raíces. Recuerdo que, cuando mis amigos venían, mi madre preparaba platos típicos y todos quedaban encantados. El arroz con pollo y la chicha morada siempre los pedían. Esos momentos eran especiales porque podía compartir una parte de mi cultura con ellos.
Me considero afortunada porque no tuve que empezar completamente desde cero. Mis padres trabajaron muy duro para darnos estabilidad y una vida mejor, algo que con el tiempo he aprendido a valorar mucho más. Cuando eres pequeña, no eres del todo consciente del esfuerzo que hay detrás, pero al crecer entiendes todo lo que hicieron por nosotros.
Reencuentro con el Perú como adulta
En el año 2009 nació mi hermana Mia, y pasamos de ser cuatro a cinco en la familia. Ya nos sentíamos completamente instalados en Barcelona. Sin embargo, en 2013, por cuestiones del destino, mi padre regresó a Perú por trabajo y yo me fui con él. En ese momento pensé que sería algo temporal, solo por unos meses, pero esos meses terminaron convirtiéndose en varios años. Recuerdo que al principio me sentía un poco fuera de lugar: todo me resultaba familiar, pero al mismo tiempo difere
Empecé la universidad en Lima con cierta incertidumbre, ya que venía de un sistema educativo distinto. Los primeros meses fueron de adaptación constante: me costaba seguir el ritmo al principio, sobre todo en las clases con números, pero poco a poco fui encontrando mi lugar. Durante esa etapa conocí a grandes amigos con quienes compartí momentos muy especiales. También hice mis primeras prácticas en una universidad, donde aprendí muchísimo sobre el entorno profesional y comencé a desenvolverme con más seguridad.
Empecé la universidad en Lima con cierta incertidumbre, ya que venía de un sistema educativo distinto. Los primeros meses fueron de adaptación constante: me costaba seguir el ritmo al principio, sobre todo en las clases con números, pero poco a poco fui encontrando mi lugar. Durante esa etapa conocí a grandes amigos con quienes compartí momentos muy especiales. También hice mis primeras prácticas en una universidad, donde aprendí muchísimo sobre el entorno profesional y comencé a desenvolverme con más seguridad.
La misma Barcelona de la infancia, pero una nueva persona
A pesar de la distancia, nunca perdí el vínculo con mis amigos ni con mi familia en Barcelona. Intentaba visitarlos cada año en la época de Navidad y mantener el contacto siempre que podía. Cada regreso sentía mucha nostalgia, especialmente al separarme de mi hermana pequeña, a la que veía crecer a distancia. Estaba haciendo mi vida en Lima, pero tenía claro que en algún momento volvería para quedarme. Muchas veces pensaba en terminar la carrera lo antes posible, aunque, por una u otra razón, mi estancia se fue alargando más. Las videollamadas familiares fueron muy importantes durante ese tiempo, ya que acortaban las distancias y me hacían sentirlos cerca.
En 2021 decidí volver a Barcelona de forma permanente. La decisión llegó por la inestabilidad política en mi país y porque ya había terminado la carrera, así que sentí que era el momento adecuado para regresar, continuar con mis estudios de máster en marketing digital y estar cerca de mi familia. Tomé esta decisión con mucha ilusión, pero también con cierta incertidumbre. Durante ese proceso conté con mucho apoyo por parte de mi pareja, mi familia y amigos.
Sentía que estaba volviendo a un lugar que conocía, pero al mismo tiempo ya no era la misma persona. Había cambiado, había crecido y tenía una nueva perspectiva. Fue como empezar de nuevo, pero con más experiencia y más seguridad en mí misma. Me considero una persona abierta a los cambios y a las nuevas experiencias, por lo que confío en que siempre puedo adaptarme.
Una vida con el corazón dividido entre Perú y Barcelona
Desde hace un par de años, he emprendido con una tienda online y sigo buscando nuevas oportunidades para crecer profesionalmente. Me interesa mucho el mundo digital y todo lo relacionado con el marketing, por eso decidí formarme en esa área. El e-commerce me ha permitido aplicar de forma práctica todo lo que aprendí durante el máster, desde la creación de contenido hasta la gestión de redes sociales, campañas y análisis de resultados. Ha sido una forma de poner en práctica mis conocimientos y seguir aprendiendo cada día. También retomé el catalán, ya que no me sentía completamente segura al hablarlo y quería mejorar mi fluidez.
En mi vida cotidiana disfruto de cosas sencillas como pasar tiempo en familia, estar con mi perrita, viajar y descubrir nuevos lugares y comidas. Después de haber vivido en dos países, he aprendido a valorar mucho más los pequeños momentos y la importancia de las personas que me rodean.
Creo que mi historia de inmigración no solo se trata de cambiar de país, sino de aprender a adaptarme, crecer y construir mi identidad entre dos culturas. Así que ahora miro hacia el futuro con ilusión, con ganas de seguir creciendo tanto a nivel personal como profesional, y de ver cómo continúa mi historia.
Para más insights, consejos prácticos, actualizaciones, historias inspiradoras y guías útiles sobre la vida en Europa, conoce SOMOS y deja tu sazón en nuestro mapa.






