Nunca imaginé que mi experiencia de embarazo y maternidad sería tan distinta a lo que había visto toda mi vida en México. Ser mamá primeriza ya es un salto enorme… pero serlo lejos de tu país, de tu gente y de esa red de apoyo que en casa se da por hecho, es una aventura que se vive con el corazón abierto, entre emociones nuevas, miedos y mucha fuerza que no sabes que tenías hasta que la necesitas.
Hoy, después de dos embarazos en Reino Unido —con un bebé recién nacido de dos meses y un pequeño de 19 meses— puedo mirar atrás y reconocer que cada etapa ha sido un aprendizaje profundo.
El embarazo acompañado de midwives
Algo que me sorprendió desde el principio fue el sistema de salud en Reino Unido.Aquí no tienes un ginecólogo de cabecera que te vea cada mes como en México. Tu embarazo lo llevan principalmente las midwives (comadronas). Solo te ven médicos especialistas si surge algún problema o si el bebé presenta alguna anomalía en los ultrasonidos.
En mi caso, todo fluyó bien en ambos embarazos, y nunca llegué a ver a un ginecólogo. Al principio me asustaba un poco la idea, yo pensaba: ¿y si algo se pasa? ¿y si necesito más revisiones?. Porém, logo descobri que as midwives , pero pronto descubrí que las midwives estaban siempre disponibles, cercanas, resolviendo dudas con una paciencia que me hacía sentir acompañada. Y la verdad, fue una experiencia muy bonita en el primer embarazo; el segundo fue diferente.
También me costó adaptarme al tema de los ultrasonidos. En México, muchas de mis amigas tenían uno mensual; aquí solo se hacen tres o cuatro, dependiendo de cómo vaya creciendo el bebé. Al inicio sentía que me faltaba algo, esa tranquilidad de ver a tu bebé cada mes en la pantalla. Pero poco a poco aprendí a confiar en mi cuerpo y en el proceso.
¿Y después del parto?
Después de cada parto también me llevé otra sorpresa: aquí tienes varias citas postparto con midwives y con la health visitor Ellas revisan tu recuperación, el peso del bebé, la lactancia y, lo que me pareció muy valioso, preguntan cómo te sientes emocionalmente.
En mi caso, me hizo bien sentir que alguien estaba pendiente no solo de mi cuerpo, sino también de mi corazón de mamá recién estrenada.
Aquí quiero ser honesta: en los dos nacimientos tuve la enorme bendición de que mi mamá pudiera viajar desde México y estar conmigo en ese momento tan especial. Su compañía me dio paz y alivió el peso de esos primeros días, pero la realidad es que una vez que ella regresó, los meses posteriores fueron MUY difíciles. Ahí empezó la verdadera prueba: criar en un país extranjero sin más ayuda física que la de mi esposo.
La maternidad lejos de casa
Ese es, quizá, el mayor reto. En México siempre imaginé que tendría a mi mamá, a mis tías, a mi cuñada y amigas cerca, ayudándome en esos primeros días de cansancio y desvelo. Pero en Londres, la realidad es otra. Mi único apoyo físico ha sido mi esposo. Y aunque ha estado conmigo en todo momento, hay días en los que simplemente necesitas a alguien más, alguien que te diga: “descansa, yo cuido al bebé”. “Descansa, eu fico com o bebê.”
Aquí, si quieres desconectarte un poco, la única opción es contratar a alguien para que cuide a tus hijos, y no siempre es fácil ni accesible. Entonces aprendes a sacar fuerzas de lugares que no sabías que tenías. Aprendes a ser mamá sobre la marcha, como todas, pero en soledad física, confiando en tu intuición y en tu propio instinto.
Existen grupos de apoyo, sí, y son espacios valiosos para compartir lo que vives en el posparto. Pero muchas veces lo que necesitas no es hablar, sino un abrazo, un plato de comida caliente, o simplemente dormir un par de horas sin estar alerta. Y eso, viviendo lejos de tu país, es lo que más se extraña.
Mis aprendizajes sobre la maternidad en el Reino Unido
Ser mamá latina en Reino Unido, y ahora mamá de dos pequeñitos, me ha enseñado que la maternidad no solo transforma tu cuerpo, transforma tu alma. He aprendido a confiar más en mí, en mi pareja, y en ese instinto que surge cuando te conviertes en madre.
El sistema aquí puede ser distinto, incluso chocante al inicio, pero me ha demostrado que no se necesita estar rodeada de médicos para sentirte cuidada. Las midwives me acompañaron con calidez, y aunque extrañé cada segundo a mi familia, también descubrí que soy más fuerte de lo que pensaba.
Es duro, sí, pero también es profundamente transformador. Criar a un bebé (y ahora a dos) lejos de tu país es como aprender a caminar en un terreno nuevo: incierto, solitario a veces, pero lleno de descubrimientos y de amor puro.
De Mi, para Ti
Así que, si tú también estás viviendo tu maternidad lejos de casa, quiero decirte algo desde el corazón: no estás sola. Aunque no tengas a tu mamá, a tu familia o a tus amigas físicamente, hay muchas de nosotras compartiendo este mismo camino, aprendiendo a criar en un país que no es el nuestro.
Abraza tu proceso, confía en ti y en la fuerza inmensa que nace cuando te conviertes en mamá.
Y recuerda: la distancia no borra el amor, y tus hijos están recibiendo lo más importante, que es tu entrega, tu cuidado y tu corazón.
Una comunidad que entiende y apoya tu maternidad en el Reino Unido
Porque ser madre lejos de casa es más llevadero cuando sabemos que no estamos solas. Y por eso, los espacios de acogida y de intercambio hacen tanta diferencia en nuestro camino.
Acompañamiento, información y conexión: SOMOS é a sua comunidade de apoio, disponível a um clique e gratuitamente. Quer receber mais informações importantes, histórias únicas, dicas práticas e guias completos para facilitar sua vida no exterior, e ainda ter acesso a especialistas prontos para te guiar?
¡Suscríbete a nuestro newsletter y únete ahora a la plataforma SOMOS!






